¿Vacaciones en Cartagena? ¿Barú? ¿Todo incluido?

El último fin de semana de junio comenzaban mis vacaciones y me encontraba de nuevo en Cartagena de Indias, una ciudad que me encanta principalmente por su valor patrimonial, sin embargo no es mi elección si de sol y playa se trata. Por tal motivo  el destino de este viaje era Barú y específicamente el hotel Royal Decameron, sí un todo incluido.

Aún cuando el famoso formato todo incluido no es santo de mi devoción, considero que en algunas oportunidades y desarrollado con responsabilidad, es el indicado para ciertos destinos y para ciertos gustos… de vez en cuando para mi viajar se trata solo de “hacer nada” y disfrutar del sol, la playa, el hotel, la comida, las bebidas, la piscina…

Panorámica de la piscina principal

Barú no es una isla, es una península a la que hasta hace poco solo se podía llegar en lanchas y botes.

Barú no necesita presentación, es un lugar muy popular por dos razones principales: 1) el fácil acceso a buenas playas de arena blanca y aguas cristalinas. 2) su cercanía a Cartagena, y ahora más desde que se puede llegar vía terrestre.

Sugerencia: el traslado desde el aeropuerto no está incluido pero puede contratarse directamente con el hotel al momento de hacer la reserva. Si me preguntan, me pareció lo más apropiado después de imaginarme negociando un servicio de taxi hasta Barú, a la salida del aeropuerto 😳.

Barú es reconocido por sus playas blancas de aguas cristalina

El Hotel

Por alguna razóncomentarios de amigos que habían visitado el resort, o quizás fotografías del hotel que me he cruzado en Internet… por lo que sea, hace tiempo me llamaba la atención conocerlo.

Lo primero que se destaca es su infraestructura que se percibe nueva, en muy buenas condiciones tanto en mantenimiento como limpieza, y a mi parecer en armonía con su entorno.

Éste es un complejo vacacional grande, con una capacidad superior a las 700 personas, sin embargo en los días que estuve no sentí multitud salvo un poco en las horas típicas del desayuno, el almuerzo y la cena, pero nada que no fuese soportable.

De todas maneras mi recomendación para este tipo de lugares siempre será que preferiblemente viajen en baja temporada y ojalá entre semana.

Habitación Twin

Cabe reslatar que las habitaciones son amplias, con camas muy cómodas  y  una buena terraza que en el caso de las del bloque 1 permite una magnífica vista hacia el mar.

Las habitaciones del bloque 1 son las únicas con vista directa al mar.

Sobre las piscinas, uno de los aspectos importantes para mí ya que las disfruto más que el mar, no me decepcionaron, son limpias y agradables, de buen tamaño y suficientes para la capacidad del complejo, por lo cual nunca las ví llenas de personas.

Si les gusta la tranquilidad les sugiero utilizar la que se ubica en el bloque del SPA, en la que no se permite hablar por celular ni hacer ruido.

Piscina principal del hotel

La comida

En un formato como éste, la comida es uno de los factores fundamentales y personalmente la encontré buena, una oferta relativamente amplia y en general de buen sabor. Quizás extrañé un poco algunos platos típicos de la costa Caribe para el desayuno, pero ya es una apreciación muy propia.

Les recomiendo que observen las estaciones detrás de las islas del bufet, allí siempre encontré las mejores opciones.

El hotel tiene tres restaurantes a la carta en los que se puede cenar previa reserva. Éstas, las reservas, se hacen en la mañana del mismo día que se quiere cenar y directamente ante un par de señoritas del hotel que atienden en el lobby a partir de las 8 AM, es imposible no verlas porque desde temprano ya hay varias personas esperando a que les entreguen un turno para hacer la reserva.

Como mi plan no era compatible con la idea de levantarme temprano solo lo intenté una única vez, llegué antes de las 8 AM y me tocó el turno 53, cuando me atendió la señorita ya no había cupos para el restaurante Italiano, parece que es el que s demanda tiene, sin embargo si pude reservar en Asia Asia y la verdad es que la cena de esa noche justificó el “madrugón” 😉.

Las Playas:

Sin duda alguna, la principal razón por la que uno elige este destino son sus playas, quizás unas de las más reconocidas en el Caribe colombiano. Al hospedarse en el Decameron Barú se tiene fácil acceso a dos, la que se encuentra allí mismo en el hotel y Playa Puntilla.

Playa del hotel dispuesta con parasoles y sillas

La playa del hotel es grande, está dividida en tres sectores en los que se encuentran dispuestos parasoles y sillas que normalmente se ocupan rápido, de manera que si se quiere tener uno en una buena ubicación hay que llegar temprano. Recuerden llevar las toallas de playa.

Recomendación: De estos tres sectores el mejor es el último, está un poco más alejado del bar por lo cual es más tranquilo, pero sobre todo para mi es el mejor lugar porque la arena tiene menos piedrecillas incómodas. Les repito de nuevo, hay que llegar temprano porque se ocupa rápido.

La playa del hotel cuenta con salvavidas

Playa Puntilla  es una playa un poco más nativa y reservada que se encuentra muy cerca del hotel y a la que se accede en un pequeño catamarán de Decameron que se toma en la marina ubicada en la bahía. Allí mismo un funcionario lleva el registro de quienes ingresasn pues se controla la cantidad de personas en el lugar.

En Playa Puntilla se puede tomar el almuerzo, pero tienen una cantidad limitada por lo cual es mejor reservarlo tan pronto se llega.

Panorámica de Playa Puntilla

En términos generales mi estadía en el Royal Decameron Barú resultó ser una muy buena experiencia, sí es cierto que hay algunas cosas susceptibles de mejora, principalmente en términos de servicio, por ejemplo me pareció un poco desordenada la atención a la hora del almuerzo en Playa Puntilla, o que cuando llegué nadie me condujo a la habitación y de hecho casi no la encuentro. Sin emabargo, la mayoría de las veces el servicio fue bueno, eficiente y acompañado de una sonrisa… de todas maneras no hay que olvidar que unas buenas vacaciones siempre van a ser un asunto de actitud.

Pero como cada quien habla de acuerdo a como le va en la fiesta, pueden consultar los comentarios de otros huéspedes del hotel.

Playa Puntilla

P.D. Cuando se le acerquen funcionarios a invitarlo a una charla en la que, por si no lo sabía le van a presentar los planes de tiempo compartido, recuerde que ante todo usted puede decir Si o NO, no se sienta comprometido a asistir, no tiene que hacerlo.

Ahora si es como yo que a veces no soy capaz de ser directo, pues le cuento cual fue mi estrategia: cuando fui abordado por el funcionario primero me aprendí su nombre, luego le dije que el trabajo que yo tenía no me permitía programar mis vacaciones por lo cual siempre viajo a última hora . En adelante cada vez que otro funcionario se me acercaba le decía que ya había hablado con “el nombre que me aprendí” y santo remedio.

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