Panamá: de la “Pequeña Miami” a Playa Blanca

Con ésta ya son tres las oportunidades en las que he estado en Panamá y en todas, más en la primera que en la última, me invade una extraña sensación asociada a la idea de que este territorio en un tiempo pasado fue Colombia, y entonces no puedo dejar de ver a cada panameño como un compatriota… al final lo que quiero manifestar con este comentario es la empatía que siento con Panamá y su gente.

Este viaje fue una invitación de VivaColombia junto a Best Western Plus Panamá Zen Hotel y Playa Blanca Resort.

Les decía que ésta fue mi tercera visita, pero de verdad sentí como si hubiese sido la primera… quizás la tranquilidad con la que me lo tomé, o el grupo de periodistas invitados que hicieron de éste un viaje de prensa distinto a otros en los que he estado… en fin, sea por lo que haya sido, Panamá para mi esta vez lució diferente.

Y creo que fue desde el primer momento, cuando en lugar de aterrizar en el aeropuerto de Tocumen, lo hicimos en Panamá Pacífico que es al que llegan los vuelos de VivaColombia, de manera que esos recuerdos del viajero que regresa a un destino conocido, desaparecieron de golpe en medio de un  cierto ambiente de informalidad.

No tuve  la sensación de recorrer pasillos ya recorridos, ni la oportunidad de recordar olores familiares o de volver a ver imágenes ya registradas… esta vez estaba solo en blanco, listo para impresionarme de nuevo.

VivaColombia vuela directo a Panamá desde Bogotá, y Medellín, Aeropuerto José María Cordoba, y en conexión desde Cartagena, San Andrés, Cali, Santa Marta, Barranquilla y Montería. Los vuelos llegan al Aeropuerto Internacional de Panamá Pacífico, ubicado en lo que antes era la base militar Howard que se encuentra a una distancia de 16 km de la ciudad.

Y camino al hotel registré  la primera imagen de mis nuevos recuerdos, la de los edificios al final de la autopista con el sol brillando en sus cristales, esos que le han valido a la ciudad el nombre de “Pequeña Miami”, esos que son la cara de la prosperidad panameña y conforman el centro fiinanciero, sector donde se ubica el Best Western Plus Panamá Zen Hotel, a un costado de  la vía Argentina y a pocas calles de la vía España.

Precisamente en ésta,  la vía España, se encuentran algunas tiendas en las que se puede hacer compras a precios relativamente buenos, sin embargo, si el plan de viaje incluye shopping, que debería, entonces habría que ir a alguno de los malls de la ciudad como Los Pueblos y Albrook Mall o incluso hasta el puerto libre de Colón si se cuenta con tiempo.

El Best Western Plus Panamá Zen Hotel, es de perfil principalmente corporativo sin olvidarse del viajero vacacional. Me gustaron y mucho sus instalaciones, el café al lado del lobby donde se toma un buen capuchino, el bar en la terraza, la habitación de la que destaco sus baños amplios y su muy cómoda cama, pero sobremanera me cautivó la vista de la ciudad a través de la gran ventana frente a la cama. Todas las noches dejé las cortinas abiertas para disfrutar de esa postal antes de dormir y al despertar.

El Centro de Visitantes de Miraflores.

Como es visita obligada,  ya había estado antes en El Canal de Panamá, y recuerdos como el de los visitantes que buscan acomodarse entre la gente para observar los barcos que pasan por las esclusas de Miraflores, esos no habían desaparecido, aún estaban presentes al punto que realmente no me animaba mucho la idea de repetir el plan.

Pero como ya lo dije, este viaje a Panamá estaba para dejarme nuevas impresiones. Sin previo aviso el recorrido cambió, y en lugar de dirigirnos al edifico ingresamos por un costado y nos encontramos caminando tan próximos al canal que solo una malla de alambre nos separaba de la plataforma; justo pasaba un carguero y pensé en lo cerca que estaba así que me quede un poco del grupo y con mi cámara tomé algunas  fotografías como pude, por encima la malla.

No podía creer lo afortunado que era, pero se puso mejor cuando nos dijeron que ingresaríamos a la plataforma y podríamos observar de cerca la operación.

Después del recorrido por las salas de exhibición del centro de visitantes, distribuidas en 4 pisos y en las que se ilustra la historia, la biodiversidad y el valor del canal, finalmente ingresamos a la plataforma; al mismo tiempo que cruzaba un buque del cual, junto a su tamaño me impresionó su particular forma.

Realmente fue muy emocionante estar a escasos tres metros de distancia y poder ver cómo funciona el complejo, las compuertas que se abren y se cierran, las locomotoras “mulas” que guían la nave a través de las esclusas, y por supuesto los gigantescos barcos.

Si bien el Centro de Visitantes de Miraflores está abierto de 9 AM a 4:30 PM, la recomendación es llegar en la tarde, tipo 3 PM que es cuando más chance hay de ver grandes barcos cruzando. Dato clave, si quiere ver los barcos de cerca, por 100 USD (valor por grupo)  adicionales al valor de la entrada general, se puede hacer el recorrido especial que incluye el ingreso a la plataforma.

Playa Blanca

Para mí era simplemente increíble no conocer alguna playa de Panamá, un país que tiene costas tanto en el Caribe como en el Pacífico. Si bien me han hablado mucho de las que se encuentran en las islas de San Blas, nunca he ido; y por otro lado aunque en el primer viaje estuve en Playa Blanca, no la conocí porque tan pronto llegué al hotel no volví a salir de la habitación hasta el día que regresé a Ciudad de Panamá… pero esa es otra historia.

125 km separan a la Ciudad de Panamá de esta zona de playas en el Pacífico, un recorrido que toma en promedio 1 hora y 45 minutos, al final de los cuales… ya estaba yo frente al mar, con un vaso de cerveza y mis pies enterrados en la arena suave, fina y fría, sí fría… así es el Pacífico, de aguas frías a diferencia de Caribe.

Mi atención se distraía entre el azul del mar y el negro profundo y brillante de Playa Blanca.

Allí sentado, se me acabó el día entre cervezas, las conversaciones con los compañeros de viaje y un rojo tenue que se escondió detrás del horizonte.

El Playa Blanca Resort es un complejo de formato todo incluido, con una amplia playa que se puede disfrutar cómodamente. Para los que quieren mayor reserva y exclusividad, Playa Blanca Resort ofrece la Town Center, que si bien se encuentra un poco más retirada de la playa, cuenta con la piscina más grande de centroamérica, con una extensión actual de 3,5 km, y a la que solo tienen acceso los huéspedes de esta parte del complejo. Ésta parece una porción de playa y mar donde incluso se pueden practicar algunos deportes naúticos.

Vale la pena reseñar que debido al el comportamiento de las mareas en el Pacífico, en las mañanas se puede disfrutar de una extensión mayor de playa puesto que, en marea baja el mar se retira considerablemente, pero así mismo va subiendo progresivamente conforme llega la marea alta, por lo cual no está de más poner atención al cambio del nivel de las aguas.

Otros recorridos:

Definitivamente hay que darse una caminata por el casco antiguo, un lugar que en los últimos años han venido recuperando y que por sectores está realmente bonito. Además, como sucede con  frecuencia en destinos que conservan bien sus centros históricos, estos se transforman en referentes gastronómicos importantes a visitar y Ciudad de Panamá no es la excepción, allí se encuentran una serie de cafés y restaurantes donde se puede pasar muy bien el rato.

Estoy seguro que aún me quedan varias visitas más, varias experiencias que sumar a las disfrutadas en este viaje, como por ejemplo conocer Bocas del Toro, las islas de San Blas y por supuesto tomar un crucero a través del canal, uno de mis nuevos pendientes en mi lista de viajes.

¡Nos vemos pronto Panamá!

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